Lecturas dialógicas sobre la prehistoria: del pensamiento complejo a la capacidad de planificar y aprender a aprender!!

Continuamos con la lectura de los capítulos del Paleolítico Superior. La lectura y debate nos ha permitido ir aclarando muchas de las ideas que se han desarrollado en nuestro libro, en especial hoy nos hemos centrado en un par de ellas: el pensamiento complejo y la capacidad de planificar para alcanzar un objetivo. 

Estas dos ideas nos han llevado a aclarar algunos conceptos y procedimientos importantes que como alumnos y aprendices debemos dominar. Cuanta más conciencia tenemos de cómo aprendemos, más fácil será que vayamos desarrollando dichos procesos.

El primero de los conceptos ha sido el de estrategia de aprendizaje, que hemos comparado con el de técnica. La técnica es un proceso más estanco, menos dinámico y en teoría más sencillo de dominar que la estrategia. Tener un pensamiento estratégico nos va a llevar a que seamos capaces de buscar nuestro propio camino en los procesos de aprendizaje, nuestros propios procesos para la consecución de cualquier objetivo que nos planteemos. Con estas ideas hemos vuelto a uno de nuestros psicólogos de cabecera que nos han visitado por clase estos días: Jerome Bruner, y su idea del aprendizaje por descubrimiento.

Con todo ello ayudamos a desarrollar unas competencias muy importantes que garantizarán que seamos capaces de aprender por nosotros mismos: hablamos de la capacidad de "aprender a aprender". 

A esta última idea, una de las chicas, nos hacía una pregunta importante: "cómo podemos aprender a aprender si no sabemos" y de nuevo, volvimos a uno de los elementos clave del aprendizaje: el error. Nuestro amigo Freinet, que ya también vamos conociendo bastante bien, basa mucho de su sistema en los procedimientos de "ensayo y error"; eso es lo que nos permite ir descubriendo, afianzando procesos y conceptos. El error, por tanto, debemos vivirlo como parte indispensable de nuestro proceso y sólo debe servirnos para ir buscando nuevas vías y caminos.

Nuestra amiga Ana, intentó dar la voltereta lanzando un aro al cielo para volver a recogerlo. La primera vez no le salió, la segunda la cogió al vuelo. Pues así con todo, sigamos lanzando el aro hasta que seamos capaces de cogerlo sin problema.

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